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La Coctelera

intelectualismo moral

Teoría moral para la que la conducta moral sólo es posible si descansa en el conocimiento del bien y la justicia. Todos los filósofos griegos defienden en mayor o menor medida el intelectualismo moral pero sin duda el representante más destacado de este punto de vista es SócrateS.

La tesis esencial del intelectualismo moral es la siguiente: la experiencia moral se basa en el conocimiento del bien. Sólo si se conoce qué es el bien y la justicia se puede realizar el bien y la justicia. Sócrates hace las siguientes consideraciones a sus conciudadanos: cuando uno de vosotros está enfermo no propone una votación entre los miembros de la familia para establecer qué remedio es adecuado para curar la enfermedad: ocurre más bien que llama al médico y se somete a su juicio y recomendaciones; cuando un ejército quiere derrotar al enemigo no se realiza una consulta popular para establecer el modo de atacar, es el estratega quien decide el modo de dirigir a los soldados y plantear las batallas; cuando queremos levantar un edificio no hacemos una votación para decidir el modo de construirlo, dejamos que sea el arquitecto quien imponga su criterio. Y pregunta a continuación Sócrates: ¿Por qué cuando se trata de lo más importante de todo, que es el bien de la ciudad y las leyes que son adecuadas para la convivencia entre los ciudadanos, dejamos que todo el mundo opine y nos sometemos a la mayoría y no llamamos a aquél que sabe?
Para el intelectualismo moral los asuntos morales y políticos tienen que ser cosa de expertos. Esta propuesta socrática puede dar lugar a interpretaciones políticas antidemocráticas y elitistas (como, por cierto, se ve claramente en la filosofía política de su discípulo Platón).

El punto de vista de Sócrates está viciado por cierta ambigüedad: cuando Sócrates pide que a la base de la moral y la política se encuentre el conocimiento ¿a qué conocimiento se refiere? Podemos distinguir entre el saber hacer algo y el saber en qué consiste ese algo. Por ejemplo, el artista sabe hacer belleza, pero es muy posible que no sepa en qué consiste la belleza, ni qué pasos concretos hay que seguir para alcanzarla. El primer tipo de saber es un saber entendido como destreza (bien sea corporal o espiritual) para la realización de algo, y el segundo tipo es un saber entendido como conocimiento explícito y consciente de algo (como ocurre por ejemplo en la ciencia). Es fácil observar que estas dos formas de saber no tienen que ir necesariamente unidas, así el historiador y el crítico del arte pueden saber explícitamente muchas cosas relativas a la belleza, pero es muy posible que no sepan crear arte ni belleza. Parece ser que Sócrates pedía un conocimiento del segundo tipo como garantía de las acciones buenas y justas. De ahí la confusión que creaba en sus interlocutores cuando les preguntaba por una definición de aquello para lo cual se les suponía expertos.
Nuestras convicciones vulgares parecen contrarias al intelectualismo moral pues creemos que alguien puede saber que algo está mal y sin embargo realizarlo. Para el intelectualismo moral la perfección moral es una consecuencia de la perfección del intelecto o razón; sin embargo otros autores como Aristóteles se acercarán más al punto de vista corriente al considerar que el conocimiento no es condición suficiente para la conducta justa y buena. Este autor pondrá como fundamento de la práctica moral la perfección de la voluntad más que la perfección del intelecto: la conducta buena no depende tanto del conocimiento como de la disciplina de la voluntad en la realización de las acciones justas. Así, desde el punto de vista de Aristóteles y en contra del intelectualismo moral, cabe concluir que seguramente para ser justo es necesario saber realizar la justicia, pero aquí esta palabra no designa un conocimiento explícito y teórico de la justicia sino la posesión de una habilidad o disposición para la realización de acciones justas.

aristoteles

(384-322 a. C.) Nacido en Estagira, Macedonia, Aristóteles fue hijo de un médico que asistía a Amintas, padre de Filipo y abuelo de Alejandro Magno; asimismo fue preceptor de este último.
Aristóteles fue discípulo de Platón durante 20 años, y su admiración hacia él fue tan grande que cuando el Maestro murió el que más lloró su muerte fue él, quien además de guardarle luto, elevó un altar en su honor.
La obra de Aristóteles se divide en escritos lógicos, escritos de filosofía natural o física, y escritos metafísicos. Escribió una enciclopedia de conocimientos, sus escritos son más de 400 y se halla perdida una tercera parte.

Hay quienes sitúan a Aristóteles más como científico que como filósofo. Fue el primero en intentar una división animal entre vertebrados e invertebrados, en acercarse al esbozo de la teoría de la generación y a vislumbrar los caracteres hereditarios.
Respecto de la metafísica, su teoría acerca del principio ordenador del Universo fue base de la escolástica medieval que sostenía el monoteísmo y se vinculó al pensamiento judeo cristiano.

Aristóteles llegó a la conclusión de la existencia de un ser inmóvil y creador de todo cuanto existe, asimismo su teoría separa la ciencia de la religión. Para él el objetivo de la inteligencia es conocer el universo eterno, y el medio para conocerlo es la ciencia. La lógica aristotélica se ha conservado como fundamento del silogismo, es decir, un sistema ordenador del pensamiento.
De su vida privada se sabe muy poco, posiblemente por su carácter huraño, sin embargo existen datos curiosos como el que reza que Aristóteles usaba una gran cantidad de anillos que ocultaban por completo sus dedos

platon

Platón (en griego Πλάτων) (circa. 427 adC/428 adC347 adC) fue un filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, de familia nobilísima y de la más alta aristocracia. Su influencia como autor y sistematizador ha sido incalculable en toda la historia de la filosofía, de la que se ha dicho con frecuencia que alcanzó identidad como disciplina gracias a sus trabajos. Durante su juventud luchó como soldado en las guerras del Peloponeso de las cuales Atenas salió derrotada, y el poder y la economía que ostentaba sobre el mundo griego cayó en las manos de Esparta. Entre sus obras más importantes se cuentan los Diálogos y La República (en griego Πολιτεια, politeia, “forma de gobernar - ciudad”), en la cual elabora la filosofía política de un estado ideal; el Fedro, en el que desarrolla una compleja e influyente teoría psicológica; el Timeo, un influyente ensayo de cosmología racional influida por las matemáticas pitagóricas; y el Teeteto, el primer estudio conocido sobre filosofía de la ciencia.Fue fundador de la Academia de Atenas, donde estudió Aristóteles. Participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió sobre diversos temas filosóficos, especialmente los que trataban de la política, ética, metafísica y epistemología. Las obras más famosas de Platón fueron sus diálogos. Si bien varios epigramas y cartas también han perdurado.Los diálogos de Platón tienen gran vitalidad y frecuentemente incluyen humor e ironía. Por su método expositivo se considera a Platón el filósofo más ameno.

protagoras

“El Hombre en el centro”

Fue uno de los sofistas más famosos gracias a que tenía fama de moderado. Es reconocido por su dicho más famoso: “El hombre es la medida de todas las cosas.” Que se suele decir: el hombre es… Aunque no siempre se interpreta así, a veces se interpreta este dicho como simple antropocentrismo, como relativismo de la verdad de las cosas, como que cada hombre es la norma de lo que es verdad para sí mismo, y que toda verdad es relativa para el individuo que la sostiene y que no podría tener validez más allá de él. Él, con su frase célebre, se refería al ser humano y no a cada sujeto, por eso tenía fama de moderado, no era radical. Pensando de esta manera se podría negar la posibilidad del conocimiento objetivo, de la validez de las leyes, y de una “verdad absoluta” para todos.

los sofistas

Sofistas (del griego sophia (σοφια), “sabiduría” y sophos (σοφοσ, “sabio”). En la Grecia clásica, se decía de quien hacía profesión de enseñar la sabiduría. Tabla de contenidos Sophos y Sophia en sus orígenes denotaban una especial capacidad para realizar determinadas tareas como se refleja en La Ilíada (XV, 412). Más tarde se atribuía a quien disponía de “inteligencia práctica” y era un experto y sabio en un sentido genérico. Sería Eurípides quien le añadiría un significado más preciso como “el arte práctico del buen gobierno” (Eur. I.Á.749) y que fue usado para señalar las cualidades de los Siete Sabios de Grecia. Sin embargo, al transcurrir el tiempo se produjeron diferenciaciones en cuanto al significado de sophos: por una parte Esquilo denomina así a los que dan utilidad a lo sabido, mientras que para otros es al contrario, siéndolo quien conoce por naturaleza. A partir de este momento se creará una corriente, que se aprecia ya en Píndaro, que da un significado despectivo al término sophos asimilándolo a “charlatán”. En Ulises ya aparece sophón como “ingenioso”. Por contra Eurípides llama a la sophía “listeza” y al sophón “sabiduría”, tratando con ello de diferenciar la intensidad y grado de conocimiento de las cosas que tienen respectivamente los hombres y los dioses. El verbo sophídsesthai, “practicar la sophia” sufrió una evolución similar al terminar por entenderse como “embaucar”. La derivación sophistes[1] se dio a los Siete Sabios[2] en el sentido de “filósofos” y así llama Herodoto a Pitagoras, a Solón, y a quienes fundaron el culto dionisiaco. También se llamaba así a los mousike y a los poetas[3] y, en general, a todos los que ejercían una función educadora. El uso peyorativo empezó a tomar forma en el siglo V a.C., coincidiendo con la extensión del uso del término a los prosistas. El momento coincide con un incremento de las suspicacias de los atenienses hacia los que mostraban una mayor inteligencia[4]. Isocrates denostaba que el término “hubiera caído en deshonor” y Sófocles lo atribuye al hecho de que los educadores y maestros recibieran una remuneración por su trabajo.[5]. Esta es la tesis más extendida en la actualidad. No obstante, era aceptado en la Grecia Antigua que los poetas cobrasen por sus servicios. El desprecio con el que los sofistas eran tratados en ocasiones no nacía del hecho mismo de recibir remuneración[6], sino de hacerlo, sobre todo, por la formación en el llamado areté, el arte de la política y la ciudadanía, que incluía todas las técnicas persuasivas para hacerse un lugar en la administración de la polis. Platón criticará a los sofistas por su formalismo y sus trampas dialécticas, pretendiendo enseñar la virtud y a ser hombre, cuando nadie desde un saber puramente sectorial, como el del discurso retórico, puede arrogarse tal derecho. La primera exigencia de esa areté era el dominio de las palabras para ser capaz de persuadir a otros. “Poder convertir en sólidos y fuertes los argumentos más débiles”, dice Protágoras. Gorgias dice que con las palabras se puede envenenar y embelesar. Se trata, pues, de adquirir el dominio de razonamientos engañosos. El arte de la persuasión no está al servicio de la verdad sino de los intereses del que habla. Llamaban a ese arte “conducción de almas”. Platón dirá más tarde que era “captura” de almas. Según algunos autores, no eran, pues, propiamente filósofos. Para quiénes son de esa opinión tenían sin embargo en común con los filósofos una actitud que sí puede llamarse filosófica: el escepticismo y relativismo. No creían que el ser humano fuese capaz de conocer una verdad válida para todos. Cada quien tiene “su” verdad. Por el contrario, hay quién sostiene que sí lo eran, y que las ácidas críticas de Platón corresponden a una disputa por un mismo grupo de potenciales discípulos y a sus diferencias políticas y filosóficas. De Aristóteles provendrá también el sentido peyorativo: sofista es quien utiliza del sofisma para razonar. Los más destacados miembros de la sofística fueron: Protágoras, Gorgias, Hipias, Pródico, Trasímaco, Critias, y Calicles. Como en toda época y grupos, existieron muy buenos y no tan buenos filósofos que se hicieron llamar sofistas. Posiblemente solo unos pocos entendieron bien la causa sofista, mientras que la mayoría se confundieron con la profundidad de un pensamiento que ni siquiera hoy en día ha podido ser entendido por una humanidad que sigue sumergida dentro del obscurantismo. Mientras que en todos los tiempos el hombre siempre ha querido creer que la buena voluntad es suficiente para conseguir la felicidad y conocer la verdad, creyéndose mentiras que no convencen, los sofistas más legítimos, en cambio, siempre se opusieron a creer en lo que no convencía, denunciando y refutando a los que intentaban poner fe en ilusorias verdades, lo que frustraba enormenente a sus competidores, provocando que los odiaran y persiguieran. Por ejemplo, mientras que unos querían creer que sí era posible crear el mundo justo de las ideas, los sofistas les hacían ver que lo que ellos entendían por justicia no eran más que injusticias que no llevarían al hombre a ninguna liberación, por lo que los que inventaban “el bien” terminaban por perseguir a los que no podían convencer con lo que no convencía. Últimamente, el “sofismo” ha sido reivindicado en el Siglo XX por autores como Fernando Savater; así como a inicios del Siglo XXI, por los nuevos seguidores del ultrapespectivismo o estancialismo

paso del mito al logos

Hace 24 siglos en la isla de samos aparece un nuevo fenomeno,el mito y el logos. El mito tenía que ver con la arbitrariedad de las cosas,la fisis, el caos. El logos tenía que ver con la necesidad, el cosmos, todo ordenado dinámicamente. Los dioses se preguntaban por el origen del ser humano,los atomos estaban formados por la arbitrariedad que sacó a la naturaleza del caos, todo tenía un orden que dio lugar al cosmos,lo contrario a la fisis.
Es un conflicto que se produce entre la naturaleza y los dioses.Todo esto no ocurría en el interior de europa ya que ellos tenían sus propias normas. En la isla de Samos se intercambiaban ideas y leyendas.

intelectualismo moral

Es la teoría moral para la que la conducta moral sólo es posible si descansa en el conocimiento del bien y la justicia. Todos los filósofos griegos defienden en mayor o menor medida el intelectualismo moral pero sin duda el representante más destacado es SócrateS.
Nuestras tesis parecen contrarias al intelectualismo moral pues creemos que alguien puede saber que algo está mal y sin embargo realizarlo. Para el intelectualismo moral la perfección moral es una consecuencia de la perfección del intelecto o razón; sin embargo otros autores como Aristóteles se acercarán más al punto de vista corriente al considerar que el conocimiento no es condición suficiente para la conducta justa y buena.

diferencia entre fisis y nomos

La fisis es la naturaleza en general, todos los hechos que están relacionados con ella y está en constante movimiento. Sin embargo, el nomos gira entorno al hombre y se rige por unas leyes que debemos respetar.